Estructura poblacional de los bancos de las macroalmejas en la Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla

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El phylum Mollusca del latín "suave" (animal sin esqueleto), tiene seis clases, una de las cuales es la de los Lamelibranquios o Bivalvos. Estos animales están comprimidos lateralmente y las partes blandas del cuerpo están completas o parcialmente recubiertas por la concha, que está formada por dos valvas unidas por una charnela. Las branquias o tenidios de los animales de esta clase son órganos bien desarrollados y especializados para la alimentación, así como para la respiración (Barnes 1996). La cabeza se encuentra muy reducida y la cavidad del manto es la más amplia de cualquier otra clase de moluscos. Las branquias son grandes y funcionan como una estructura para colecta de alimento e intercambio de gases (Calvario y Montoya 2003). Los moluscos son uno de los grupos de invertebrados mejor estudiados, su diversidad se manifiesta por la descripción de más de 20,000 especies de gasterópodos y 10,000 de bivalvos. Se ha calculado que existen entre 65,000 y 100,000 especies tanto descritas como no descritas, que habitan en tierra, en agua dulce y en agua marina (Holguin-Quiñónez y González-Pedraza 1994). Han brindado al hombre una serie de beneficios como alimento, medicinas, herramientas, objetos culturales y comerciales en la industria de perlas y nácar provenientes de estos organismos, además se utilizan como principales indicadores biológicos en la calidad del agua (Fimia-Duarte et al. 2010). También existen otras especies de bivalvos que en décadas pasadas representaron gran importancia económica pero que fueron objeto de una pesquería sin regulación, como la almeja voladora, Pecten vogdesi (Pectinidae); la madreperla, Pinctada mazatlanica y la concha nácar Pteria sterna (Pteriidae). Así mismo, hay especies que presentan importancia potencial, como la almeja navaja, Tagelus califomianus (Solercutidae); la almeja cofre, Arca pacifica (Arcidae); la almeja violín, Cardita affinis (Cardidae) y el ostión negro Hyotissa fisheri (Gtypbaeidae) (Baqueiro et al 1987). Durante los últimos 50 años la industria pesquera mundial ha experimentado tasas de crecimiento cada vez menores, y en la actualidad muestra los efectos de una clara sobreexplotación de los recursos pesqueros, se considera que la captura en las 17 zonas pesqueras más importantes del mundo se encuentra en el límite de rendimiento sostenible o incluso ya ha sido rebasado (Enkerling y Correa 1997). Por lo anterior es necesario incrementar el número de áreas dedicadas a la explotación de recursos pesqueros pero en el marco de un desarrollo sustentable. La pesca es una actividad de vital importancia para el estado de Tabasco, sin embargo, en las últimas décadas se ha observado una disminución en la tasa de captura de varias especies acuáticas entre ellas las almejas, debido a una sobreexplotación, contaminación y/o falta de organización. Las lagunas interiores del Estado de Tabasco se caracterizan por su rica flora y fauna; son áreas de crianza y reproducción de peces, crustáceos y moluscos lo cual las hace tener importancia económica para las poblaciones humanas que viven alrededor y representan una alternativa con fines acuaculturales (Granados y Ramos 1997). Una de las características de los sistemas lagunares son sus comunidades, bióticamente distintas de las marinas y dulceacuícolas. Estas lagunas, por constituir ecosistemas con características propias y presentar hábitats muy peculiares, se ven afectados por numerosos factores que inciden en la productividad biológica como: geomorfología, batimetría, régimen de mareas, corrientes, descargas de ríos que aportan nutrientes (fosfatos, nitratos y materia orgánica en suspensión), temperatura, salinidad, vegetación circundante y sumergida (Yáñez-Arancibia y Day 1982). Todo esto en conjunto determina las condiciones propicias para las formas vivientes y la abundancia de especies de interés económico (Smith et al. 1966). Los moluscos constituyen un componente importante de las comunidades bentónicas tanto en zonas costeras como oceánicas. La mayoría de los moluscos bentónicos poseen un ciclo de vida con desarrollo indirecto, originando estados larvales pelágicos que permanecen en la columna de agua desde unas pocas horas hasta varios meses e incluso hasta más de un año, dependiendo de la especie, las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento (Scheltema 1986, Vilicic y Jasprica 1994, Buckland-Nicks et al. 2002, Molinet et al. 2005). Este estado finaliza con la metamorfosis y el asentamiento en un sustrato adecuado, dando origen a juveniles que son reclutados en la población adulta (Strathmann 1987). Cuando las larvas están a punto de alcanzar la madurez, desarrollan un pie y branquias rudimentarias, y aparece una pequeña mancha oscura circular, la mancha ocular, cerca del centro de cada valva en algunas especies. Entre períodos de actividad natatoria, las larvas se asientan y utilizan el pie para arrastrarse sobre el sustrato. Cuando localizan un sustrato adecuado, la larva está ya preparada para la metamorfosis y para comenzar su existencia bentónica (Barnes 1996). En el caso de las ostras las larvas maduras segregan una pequeña gota de cemento de una glándula del pie, se vuelcan y colocan la valva izquierda sobre el cemento. Permanecen adheridas en esta posición durante el resto de sus vidas. En otras especies, la larva segrega un viso desde la glándula visal del pie, que sirve de sujeción temporal para adherirse al sustrato, como preparación para la metamorfosis (Gosling 2002). En casi todos los bivalvos la fecundación tiene lugar en el agua circulante; los huevos y espermatozoides llegan a la cavidad suprabranquial y de ahí son arrastrados al exterior por la corriente exhalante. Los factores de los que se ha señalado que inducen al desove comprenden la temperatura del agua, las mareas y las sustancias producidas por los gametos del sexo opuesto. Algunos bivalvos incuban sus huevos dentro de la cavidad suprabranquial, como se observa en algunos moluscos xilófagos o dentro de las branquias como en Ostrea edulis y los Unionidae y Sphaeriidae dulceacuícolas. Los huevos se fecundan con los espermatozoides que entran con la corriente de ventilación (Gosling 2002). Como ocurre en los Gasterópodos, la tasa de crecimiento y la longevidad de los bivalvos varían desmesuradamente. Las especies de valor comercial son las mejor conocidas. Las ostras (Ostreidae), por ejemplo, alcanzan su tamaño comercial en uno a tres años según la especie, la latitud y varios factores ambientales (Fernández y Segura 1990). Se han realizado pocos estudios acerca de la distribución de los moluscos en México, estos trabajos son referentes a la sistemática y ecología (Cruz-Ábrego 1984).

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