Diversidad arbórea, crecimiento y preferencia de sitio en tres estados sucesionales de selva mediana subperennifolia.
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Resumen
México cuenta con un importante patrimonio forestal de alrededor de 49.6 millones
de hectáreas (ha) de bosques y selvas, los cuales conforman la cuarta parte del
territorio nacional, sin embargo SEMARNAT (2012) reporta 66,244,452 millones de
hectáreas. Aproximadamente la mitad de estos bosques son templados (24%) y la
mitad tropicales (23%). Ambos son sustentos de gran cantidad de especies
vegetales y animales (Arteaga y Musálem, 2004;CONAFOR, 2009).
El problema más grave que enfrenta el sector forestal en México es la
deforestación, por cambio de uso del suelo. México presenta una tasa de
deforestación, según INEGI (2013) estima que entre 2005-2010, México registró una
deforestación de alrededor de 155,000 hectáreas por año. Sin embargo en un estudio
realizado por Roset et al., (2014), explica que la deforestación en México no ha
disminuido, en contraste con lo que indican las cifras oficiales más recientes. En todo
caso, se ha estabilizado alrededor de 500 000 ha anuales entre 1993 y 2007. Y en su
trabajo encontró para el periodo 1976- 2007 una superficie anual deforestada de 534 707
ha, La deforestación ha provocado, pérdida del patrimonio forestal nacional,
erosión de suelos fértiles; alteración del ciclo hidrológico; degradación de la
calidad del agua, azolves de ríos, presas y lagos; aumento de la desertificación y
extinción de especies animales y vegetales (Gonzales, 2004).
El Estado de Quintana Roo posee 3,567,091 millones de ha de selvas, de las
cuales 1.2 ha han sido declaradas Áreas Naturales Protegidas (ANPs); 750,000 ha
corresponden a selvas bajo manejo forestal y la superficie restante carece de
alguna modalidad de manejo o protección (Nolasco et al., 2003; Bray y Merino,
2004; Ramírez, 2004; SEMARNAT/CONANP, 2009; Chapela, 2009). Quintana
Roo es también uno de los estados con la menor tasa de deforestación (Ellis y
Porter -Bolland 2008).
Las selvas bajo manejo forestal constituyen una fuente de servicios ecosistémicos
de madera, biodiversidad, captura de carbono, ecoturismo, productos no maderables, etc.; en el caso de Quintana Roo se distribuyen en las tres zonas
(norte, centro y sur), y constituyen un área que ha adquirido importancia en los
últimos 30 años en términos de conservación y desarrollo silvícola; es ocupada por
167 ejidos y pequeñas propiedades, quienes adoptan un sistema de manejo
forestal policíclico desde la década de 1980, para el aprovechamiento selectivo de
especies maderables (Bray y Merino, 2004; Chan, 2005; Bray et al., 2007a). El
aprovechamiento se ha centralizado históricamente en la extracción de Swietenia
macrophylla (caoba) y Cedrela odorata (cedro), especies que disminuyeron sus
poblacionales naturales en la entidad, obligando a la reducción de los volúmenes
aprovechados, de 40,000 m3a 18,000 m3 en el periodo 1983-2004 (Snook et al.,
2003; CONAFOR, 2004; Arguelles y Gonzales, 2009).
El manejo forestal basado en la comunidad ha demostrado ser tan eficaz o más
que las áreas protegidas para la conservación de la cubierta forestal en los
bosques tropicales. A pesar de décadas de tala en los bosques del centro de
Quintana Roo, las pérdidas de cubierta forestal han sido muy inferiores a los
promedios nacionales y comparable a las áreas protegidas (Bray, 2004; Durán et
al., 2005, Bray et al., 2008; Ellis y Porter–Bolland, 2008).
A pesar de los logros del manejo forestal comunitario en la conservación de la
selva, el manejo forestal presenta problemas de disminución de poblaciones de
especies de valor comercial (Snook y Negreros, 2004; Cámara, 2005). Esto debido
al método de cosecha selectivo que crea claros pequeños que no proveen de las
condiciones ecológicas para la regeneración delas especies heliófilas de valor
comercial. Por lo que hay la necesidad de conocer la ecología de regeneración,
reproducción, crecimiento de las especies de la selva y de las especies
comerciales para lograr un manejo forestal sustentable. Entre los estudios
requeridos está el conocer preferencias de micrositio y tasas de crecimiento de las
especies comerciales.
La sucesión ecológica es una de las propiedades de las comunidades en la escala geológica del tiempo (Krebs, 2000), y su término ha sido aceptado por la mayoría
de los ecólogos para identificar los cambios temporales, que se presentan en la
estructura de la composición taxonómica, y las funciones ecológicas después de
un disturbio (Martínez y García, 2007; Gibson, 1996).
La sucesión ecológica se puede entender como asociaciones vegetales que no
son intactas, cambian con el tiempo por el ciclo de vida de las especies, o por un
disturbio. La sucesión ecológica de acuerdo a su origen, existen dos tipos de
sucesión: la primaria y la secundaria. La primaria se da en un lugar que
previamente no estaba ocupado por una comunidad, como una superficie nueva
expuesta a ser colonizada. La segunda se da en sitios previamente ocupados y
sigue a las perturbaciones. Para (Toledo et al., 2005), la sucesión secundaria
ocurre después de disturbios naturales tales como (caída natural de los arboles,
huracán, incendios) o antropogénicos como: tala selectiva de árboles maderables
ó la agricultura migratoria, lo que bajo la influencia de los factores bióticos y
abióticos en los procesos de recuperación en la zona disturbada, da lugar a la
sucesión secundaria.
Las perturbaciones igual están dadas de dos formas las primeras está dada por
los factores naturales tales como una erupción volcánica, un incendio, un huracán
etc. Donde se destruye un área, se abren espacios, se liberan nutrientes y
empieza la población por las especies pioneras. El segundo tipo de disturbio está
dado antropogénicamente (por el hombre), como cambio de uso del suelo, la tala
inmoderada y clandestina, la agricultura, ganadería, asentamientos humanos etc.
En la zona Maya de Quintana Roo (como en toda la parte tropical de México) se
ejerce la agricultura conocida como milpa maya o milpa Roza-Tumba-Quema
(RTQ). Aún en la época actual, esta práctica tiene influencia en las características
florísticas y en la estructura de su vegetación; con este sistema se genera un
paisaje de "mosaico" o de "manchones" en los que unos parches están bajo uso
agrícola (después pasa a ser selva) y otros como selva de diferentes edades (luego se utilizan como milpa) (Barreraet al.,1977). Estos fragmntos en sucesión
son importantes para entre otras cosas estudiar el crecimiento y gremio de
especies de interés.
Es de importancia los factores edáficos y topográficos como factores
complementarios a la disponibilidad de luz en la regeneración de los árboles de los
bosques tropicales. El crecimiento y la supervivencia se ha reconocido cada vez
más ya que tanto la ocurrencia (Baillie et al., 1987; Sollins 1998; Clark et al.,1998,
1999; Baker et al., 2003; Itoh et al., 2003) y el crecimiento y / o la mortalidad
(Baraloto et al., 2005, 2006; Russo et al., 2005, 2007;. Yamada et al., 2007) de
algunas especies de árboles parecen estar influenciados por los suelos y
topografía.
Por lo que esta propuesta de tesis estudiará en una parte donde una vez fue selva
mediana subperennifolia en la comunidad Laguna Kaná, del estado de Quintana
Roo, la diversidad arbórea, la composición florística, se estudiará a la selva en tres
estados sucesionales ocasionados por la Roza, Tumba y Quema (RTQ), la
preferencia de sitio para cuatro especies forestales, esto se hará identificando el
tipo de suelo donde se encuentran y se desarrollan; y la estimación de su
crecimiento en los tres diferentes estados sucesionales.