Macroinvertebrados como indicadores de la calidad del agua en la reserva de la biosfera Pantanos de Centla
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De los estuarios costeros y los deltas de México a los lagos de Centroamérica y de los ríos Pantanal
en el Brasil, la región de América Latina y el Caribe presenta vastos y diversos ecosistemas de agua
dulce. La diversidad de especies que se encuentran en esos ecosistemas es extraordinaria. Los
invertebrados y las plantas son también diversos (Bucher, 1997).
Estos ecosistemas, sirven de hábitat para una amplia variedad de especies, son productivos y
proporcionan diversos beneficios al hombre. Las marismas, los lagos y los ríos son ecosistemas
relacionados entre sí que abastecen de agua a la región, previenen y regulan las inundaciones,
previenen la intrusión de agua salada, reducen los efectos de la erosión al mantener sedimentos,
retienen sustancias nutritivas y eliminan sustancias tóxicas, estabilizan el microclima, sirven de
sumidero de carbono para el mundo, sirven de medio de transporte y constituyen excelentes lugares
turísticos (Bucher et al., 1997). Los sistemas de agua dulce (lenticos y loticos) más que ningún otro
ecosistema son sensibles a modificaciones antrópicas.
Desde la antigüedad los ecosistemas han sido empleados por el hombre como fuente de recursos y
como vía para la eliminación de residuos ocasionando de esta manera una degradación de los
ecosistemas, cuya consecuencia principal ha causado la desaparición o reducción de manera
sustancial de algunas especies que conforman las comunidades bióticas(Alonso y Camargo, 2005 y
Lozano, 2005 ). Los ecosistemas acuáticos mantienen una gran diversidad de organismos, incluso
mayor a los terrestres, por lo que las alteraciones en los sistemas acuáticos como la regulación de
cauces, la presencia de contaminantes inorgánicos y orgánicos persistentes inducen la degradación
de la calidad de agua y afectan las comunidades biológicas provocando cambios en la estructura de
las comunidades, la función biológica de los sistemas acuáticos y al propio organismo, afectando su
ciclo de vida, crecimiento y su condición reproductiva (Bartram y Ballance, 1996).
Por lo anterior, además de los servicios ambientales que la flora y fauna brindan, resulta imperioso y
prioritario proteger y conservar los ecosistemas y hábitat representativos del país, para así procurar
la sustentabilidad de los recursos naturales que en la actualidad enfrentan una de las crisis
ambientales más severas (Zamorano, 2009)lo cual ha provocado la proliferación de Áreas Naturales
Protegidas con diversas categorías como Parques Nacionales, Monumentos Naturales, Áreas de
Protección de Recursos Naturales, Reservas Naturales, Áreas de Protección de Flora y Fauna,
Santuarios, Parques y Reservas Estatales y Reservas de la Biosfera. Actualmente, México cuenta
con 134 sitios Ramsar, por lo que ocupa el segundo lugar a nivel mundial en números de sitios
declarados, solo después del Reino Unido, entre la que destaca la Reserva de la Biosfera Pantanos
de Centla.
La Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla (RBPC) fue creada el 6 de agosto de 1992, por
decreto del Ejecutivo de la República Mexicana, con una superficie de 302,706 ha que representa el
12.27% de la superficie total de la entidad, teniendo como objetivo fundamental propiciar su
conservación y el desarrollo socioeconómico a los habitantes que la integran. La Reserva se localiza
en la llanura aluvial en el delta de los ríos Grijalva- Usumacinta, en el Estado de Tabasco, México.
Abarca la mayor parte del municipio de Centla con 225,108 ha; y parte de los municipios de Jonuta
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al este con 65,651 ha y en menor proporción el municipio de Macuspana al sur con 6,280 ha
(SEMARNAP-INE, 2000)
La RBPC representa el área de humedal más extenso de México y el más importante de
Mesoamérica. Es considerada como un área prioritaria para su conservación y un ecosistema de
una alta biodiversidad ecológica, alberga un elevado número de especies vegetales y animales de
interés biológico económico y cultural. Este humedal presenta problemas particulares para su
manejo integral, ya que convergen principalmente, actividades económicas primarias como la pesca,
ganadería y la extracción de petróleo, lo que origina la disminución drástica de biotopos que
albergan una diversidad biológica alta, así como la reducción de la diversidad y abundancia de
algunas especies de invertebrados y vertebrados acuáticos.
Para el monitoreo de la biota en los sistemas acuáticos se han diseñado distintos índices; entre los
más comunes están los índices de diversidad, los índices de similitud y los índices bióticos
(incluyendo los índices sapróbicos). De los índices de diversidad, el más utilizado es el de Shannon
y Wienner (H’) el cual, para el caso de ambientes acuáticos, se ha hallado correlacionado con la
calidad del agua en cuanto a la contaminación orgánica (Pérez-Munguía et al., 2007).Los índices de
diversidad son uno de los conceptos más utilizados en la evaluación de la contaminación la cual
utiliza tres componentes de la estructura de la comunidad: riqueza (número de especies presentes),
equitatividad (uniformidad en la distribución de los individuos entre las especies) y abundancia
(número total de organismos presentes), para describir la respuesta de una comunidad a la calidad
de su ambiente (Marques et al., 2009). La suposición del planteamiento de la diversidad es que los
ambientes no alterados se caracterizan por tener una alta diversidad, riqueza de especies, una
moderada a alta cantidad de individuos y una distribución uniforme de individuos entre las especies
(MECA, 2006).Los índices de diversidad más utilizados para medir la calidad del agua son: Índice de
Shannon-Wiener, Índice de Simpson, y el Índice de Margalef (MECA, 2006).
Índices bióticos
Los métodos que emplean macroinvertebrados como indicadores de calidad de los ecosistemas
fluviales han sido empleados en Europa a principios del siglo XX, estos métodos están más
desarrollados para determinar la calidad del agua de los sistemas lóticos (ríos y arroyos). Se basan
principalmente sobre la tolerancia o nivel de respuesta de los organismos, se pueden encontrar
organismos “sensibles” que no soportan las nuevas condiciones impuestas, otros pueden ser
“tolerantes” no se ven afectados por estos cambios. Si la perturbación llega a un nivel letal para los
intolerantes, estos mueren y su lugar es ocupado por los organismos tolerantes. Estas variaciones
en la composición y estructura de las comunidades de organismos de los ecosistemas acuáticos son
signos evidentes de contaminación (Alba-Tercedor, 1996).
Muchos de los métodos numéricos basados en la asignación de puntajes a la biota acuática, tienen
su origen en los primeros trabajos desarrollados por Kolkwitz y Marson en 1908, propusieron el
Sistema Saprobiótico Continental, que sentó las bases para el desarrollo de nuevos índices (o
modificaciones) como: Trent Biotic Index (TBI) ideado para su uso en el río Trent en Inglaterra, pero
desde entonces se ha adaptado para su uso en muchos países y parece constituir la base para los
índices bióticos más modernos, el Belgium Biotic Index (BBI) se deriva del Índice Biótico Francés
(IB). El BBI se basa en el número total de unidades sistemática y el número de unidades en
diferentes grupos faunísticos.
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Dentro de los índices más ampliamente aplicados se pueden mencionar los siguientes: TBI (Trent
biotic Index), EBI (Extended Biotic Index); BS (Biotic Score), BMWP (Biological Monitoring Working
Party) y ASPT (Average Score per Taxon) desarrollados para los ríos de Gran Bretaña; el índice VeT
(Verneaux y Tuffery, 1967) para los ríos de Francia; IBE (Índice Biótico Esteso) para los ríos
italianos; BBI (Belgian Biotic Index) para los ríos de Bélgica (DMA, 2005). El índice EPT
(Ephemeroptera, Plecóptera y Trichoptera) aplicado en el Río Angosturita en Argentina y el Índice
Biótico de Familia el cual fue desarrollado por Chutter (1972) para ríos de Sudáfrica y levemente
modificado por Hilsenhoff (1988) para ser utilizado en ríos de Norteamérica, con el nombre Índice
Biótico de Familias (IBF).
Dentro de los indicadores biológicos más utilizados en la evaluación de los ecosistemas fluviales del
mundo, destacan los macroinvertebrados bentónicos (>500µm) (Rosenberg y Resh,
1993).Comprenden principalmente artrópodos (insectos, arácnidos y crustáceos) dominanando
principalmente los insectos (en especial sus formas larvarias); también se encuentran oligoquetos,
hirudineos y moluscos (DMA, 2005). Los macroinvertebrados presentan ventajas respecto a otros
componentes de la biota acuática. Entre estas ventajas destacan: su presencia en prácticamente
todos los sistemas acuáticos continentales, lo cual posibilita realizar estudios comparativos; su
naturaleza sedentaria, la que permite un análisis espacial de los efectos de las perturbaciones en el
ambiente; los muestreos cuantitativos y análisis de las muestras, que pueden ser realizados con
equipos simples y de bajo costo, y la disponibilidad de métodos e índices para el análisis de datos,
los que han sido validados en diferentes ríos del mundo (Rosenberg y Resh, 1993). Además su
muestreo es relativamente sencillo al igual que su identificación (sólo requiere identificar a nivel de
familia).
Los indicadores de calidad biológica basados en los invertebrados bentónicos están menos
desarrollados en lagos y humedales. En general se han usado los macroinvertebrados de los fondos
(oligoquetos y quironómidos) como indicadores de eutrofia y en particular de las condiciones de
oxigenación del hipolimnio. En el proyecto ECOFRAME propuesta metodológica para la
determinación del estado ecológico en lagos someros, se analiza la comunidad de
macroinvertebrados del litoral de los lagos mediante la toma de muestras en tallos sumergidos de
macrófitos emergentes y los sedimentos finos. Los organismos se determinan hasta familia (o grupo
en el caso de los quironómidos) y se realizan recuentos a nivel de grupo (DMA, 2005).
El índice QAELS (index de qualitat de l’aigua d’ecosistemas lenitics soms) elaborado para la
determinación del estado ecológico de los sistemas lagunares someros de Cataluña, aúna aspectos
de riqueza taxonómica con otros de abundancia. Este índice se compone de dos métricas: ACCO
basado en la abundancia de cladóceros, copépodos y ostrácodos., y el RIC basado en la riqueza de
insectos y crustáceos (DMA, 2005).Los índices bióticos, frecuentemente llamados índices bióticos
rápidos o protocolos rápidos de biovaloración, parecen ser los mejores métodos para evaluar la
calidad del ambiente de los sistemas acuáticos (Mandaville, 2002).Algunas de estas técnicas de
evaluación biológica rápida se han normalizado, de modo que las comparaciones de la calidad del
agua se pueden realizar entre los arroyos y lagos.
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Índices multimétricos.
Entre los conceptos y aproximaciones metodológicas más recientes se encuentra el de integridad
biótica, que conjuga elementos estructurales y funcionales de los ecosistemas acuáticos para
conocer el estado aproximado de sus procesos ecológicos y evolutivos. (Blocksom et al., 2002)
desarrollaron y evaluaron un Índice multimétrico de integridad biótica para lagos y embalses de
Nueva Jersey basados en macroinvertebrados bentónicos. (O’Connor et al., 2000) describieron un
método de integración e interpretación de indicadores biológicos de 19 lagos de Nueva Inglaterra,
utilizando cinco grupos taxonómicos (diatomeas, bentos, zooplancton, peces y aves). El método
detecta una variación en la respuesta a las graves condiciones ambientales de los lagos que se
correlacionan a través de los taxones y métrica.Los Valores de tolerancia de macroinvertebrados
para su aplicación en los últimos años han sido modificados por (Plafkin et al., 1989, Bode et al.,
1996, Hauer y Lamberti, 1996, Hilsenhoff, 1988; Barbour et al., 1999;) incluyendo en la lista nuevas
especies.
Los índices multimétricos se llaman así porque combinan en una puntuación final el valor
independiente de diversas métricas que pueden ser métricas simples o índices bióticos como los
descritos en el apartado anterior. La combinación de métrica es característica de cada índice y se
suele adaptar para cada región. La forma de construir el índice puede ser muy variada con dos
estrategias principales, la de los índices de integridad biótica (IIB) y la de aquellos que combinan
varias métricas de forma específica dándoles pesos diferentes (Prat et al., 2008)
La valoración de la integridad biótica de los ríos ha sido definida como “la capacidad de un
ecosistema acuático de soportar y mantener balanceada e integrada con una composición de
especies, diversidad y organización funcional comparable a la comunidad de los ecosistemas
naturales dentro de la misma región” (Karr y Dudley, 1981). Los índices de integridad biótica (IIB)
fueron propuestos por Karr (1991) y fueron diseñados específicamente para peces. Se genera para
una ecorregión determinada y se seleccionan las métricas que responden a las perturbaciones por
contaminación o deterioro del hábitat. Se han aplicado solo para el hemisferio Norte, y actualmente
es una de las metodologías más utilizadas en estudios para definir la calidad biológica de los ríos, ya
que reúnen en una única medida la variabilidad funcional y estructural de los componentes bióticos
de un ecosistema fluvial para conocer el estado aproximado de sus procesos ecológicos y evolutivos
(Segnini, 2003).
Todos los IIB desarrollados son aproximaciones multimétricas que estiman y valoran diferentes
aspectos de la estructura y función de una comunidad acuática, basados en expectativas
cuantitativas construidas a partir de una comunidad con alta integridad biótica en un hábitat y región
particular. Todas las versiones incluyen “métricas” relacionadas con la riqueza de especies y
composición, especies indicadoras, función trófica, aspectos reproductivos, y/o abundancia y
condición individual de los organismos (Carrasco, 2008).